Este alergólogo cree que algo de suciedad y mugre puede ser bueno para sus hijos

Muchas personas se indagan si el deseo de limpieza de nuestra humanidad puede haber llegado muy lejos y está ocasionando problemas de salud. Para los papás, esto traza una interesante pregunta: ¿Qué tan sucio debes dejar que se ponga tu niño?

Comer arena puede ser excesivo, pero sin duda es bueno para ellos jugar en ella, y definitivamente es importante y útil que los chicos pasen tiempo en espacios naturales como fincas y montes.

Los alergólogos como yo están asimilando si proteger las barreras de nuestro cuerpo (la piel, junto con el caparazón de nuestras vías respiratorias y gastrointestinales) y exponer a los niños a más bacterias en ciertos contextos podría contribuir a prevenir las alergias. La respuesta a estas preguntas puede ser “sí”.

La primicia sobre la tierra

El pensamiento revisado sobre la mugre deriva de algo llamado hipótesis de higiene. A medida que la sociedad progresó de una que estaba continuamente cargada de enfermedades infecciosas producidas por un saneamiento deficiente, redujimos nuestra exposición a las cosas que le dieron a nuestro sistema inmunitario un entrenamiento y tolerancia adecuados. Por ejemplo, nuestro miedo completamente racional a morir por una epidemia de cólera conllevó a la gestión de aguas residuales, pero eso puede haber iniciado la epidemia de alergias.

Los estudios que han examinado a niños que crecen en fincas han arrojado información interesante.

Criarse en una zona rural expuesta a animales de granja parece otorgar un menor riesgo de alergias y asma para toda la existencia, incluso entre comunidades genéticamente similares. Los estudios en roedores han confirmado que la inhalación de ciertas moléculas de bacterias que viven en la tierra puede desencadenar una cascada beneficiosa que origina un sistema inmune que se centra más en las amenazas que en las no amenazas, como los alérgenos.

Las vacunas parecen ser una excepción crucial a la regla de la hipótesis de higiene. Otorgan protección contra enfermedades sin ningún incremento asociado en el riesgo de enfermedad alérgica, seguramente porque, a diferencia de los antibióticos, se dirigen concretamente solo a los peores organismos causantes de enfermedades.

Y, como todo en medicina, tenemos que ser conscientes de los riesgos competitivos de ir demasiado lejos con la hipótesis de la higiene.

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